viernes, 21 de marzo de 2014

El Acuerdo nace del Desacuerdo


Muchos de ustedes que ahora leen esta nota seguramente conocieron a Adolfo Herrera, mi papá, quien entre otros legados me enseñó algo fundamental: sé quien eres, sé tu misma, lucha por tus sueños entre otros. Adolfo además de periodista y excelente profesor universitario fue un gran político y quienes lo conocieron pueden dar fe de ello. En estos momentos duros y críticos para el país y  producto de la conversación en días pasados con  mi tía querida, hermana de mi papá donde conversamos una serie de aspectos relevantes acerca de la situación actual se me ocurrió publicar en facebook algo que le escuche en repetidas ocasiones a Adolfo: “el acuerdo nace del desacuerdo”. No sabía yo el revuelo que esta frase habría de causar entre mis amigos de la red social, quienes además lo colocaron en twitter y además la cantidad de mensajes que recibí en privado por ambas redes sociales solicitando que profundizara más en estas palabras de mi padre, interesante es que tanto opositores, “ninís” y oficialistas mostraron verdadero interés en esta frase, la cual intentando colocarme en los “zapatos” de Adolfo voy a analizar desde su perspectiva y desde las notas que afortunadamente conservo.

Para los oficialistas que me estén leyendo y que no conozcan lo que fue la trayectoria de mi padre voy a explicar que durante los sucesos del famoso 11 de abril de la década pasada, fue Adolfo la persona que nos dijo que lo que había pasado no estaba bien y que eso no tenía ningún sentido desde ningún punto de vista, y que en consecuencia no iba a “prosperar” pues entre otras cosas al fallecido presidente Chávez lo había llevado al poder el desenlace de un proceso social entre otras cosas y que eso no se podía desmontar en tres días,  muchos, no le creyeron, sin embargo el desarrollo de los acontecimientos al cabo de esos no menos famosos 3 días le dio la razón. En este momento y a la vista otro proceso social, el descontento de los jóvenes de diferentes universidades y tiene características que han ido evolucionando dadas las condiciones de los últimos años en el país y que no podemos pretender que terminen "en tres días",  paso a explicar con mucho respeto lo que creo que hubiese sido la opinión de Adolfo y lo que creo que él hubiese hecho/dicho.

En primer lugar no olvidemos que el bagaje de Adolfo Herrera incluía una gran formación psicoterapéutica y en particular de las tendencias Gestalt y Análisis Transaccional (AT) por lo cual estoy más que segura que nos hubiese recordado que  los estados del yo según el AT incluyen el yo Padre,  el Yo Adulto y el Yo Niño, y que cada uno tiene un rol adecuado que cumplir en una circunstancia, las decisiones nos recordaría Adolfo, se toman desde el adulto, que es objetivo, que aunque algo no le guste porque (en su fuero interno le entre una “pataleta” de niño rebelde) debe ajustarse a la evidencia y actuar desde la razón. También nos hubiese recordado  que lo primero que se necesita para resolver un problema es aceptar que este existe, pues si no hay problemas qué es lo que se va a resolver? Y más atrás nos hubiese recordado que por el hecho que nuestro niño rebelde no acepte que hay un problema no necesariamente esto quiere decir que no hayan problemas, pudiera ser que exista un problema y desde el padre hipercrítico (estado inadecuado del yo Padre) o desde el niño rebelde (inadecuado del yo Niño)  nos empeñamos en no verlo y terminamos con un problemón gigantesco. Es interesante, y los invito a ustedes leyendo estas líneas que intenten ubicar los estados del yo de lo que estamos viviendo. El gobierno (y lo digo con la seguridad de haber conocido a mi padre y haber asistido con el a muchas sesiones que dirigió de dinámica de grupos) representa el Yo padre que ha asumido una actitud de Padre crítico generador de niños rebeldes (en el movimiento estudiantil) mientras más represión haya los muchachos van a quedarse haciendo todo lo contrario, esto como bien lo decía mi madre Gloria Cuenca en estos días, quienes hemos criado hijos y tenemos adolescentes en casa lo sabemos, imponle a un adolescente que no vaya a una fiesta y tendrás a un muchacho escapándose a la fiesta! Sobretodo sin conversar acerca de razones que puedan entender y aceptar en consecuencia.

Este preámbulo nos sirve para entender que debemos actuar en estos momentos con el Adulto en la mano, revisando los hechos que existen, alguien me comentaba en días pasados que si estuviésemos en dictadura no habrían ni tres personas en la calle protestando, sin embargo hay señales, por ejemplo:  los medios de comunicación del país? Donde quedan? Donde están los canales de televisión? El papel para los periódicos? En una democracia suponemos que tanto los afectos al gobierno como los que se sientan en la bancada opositora deberían ejercer su derecho a expresarse libremente, la oposición solo tiene hoy en día a un canal de televisión extranjero para expresar algunos de sus mensajes y obvio ese canal no le dedica todo el día a Venezuela, pues es un canal internacional. Esto es solo un ejemplo que además estoy segura que Adolfo, como periodista hubiese explicado. El adulto debe revisar las evidencias de manera objetiva, ante la crisis hay que negociar con evidencias, examinar los casos de tortura, de detenciones, de abuso de poder, particularmente las ejercidas en contra de los estudiantes y aquí voy a verdaderamente ponerme no solo en los zapatos de mi papá, sino en sus pantalones, la camisa y la corbata, pues TODOS los que lo conocieron saben de su especial admiración y gran compromiso con el sector estudiantil pues afirmaba que los estudiantes eran sabios, que había que escucharlos y que en general tenían la razón por no decir que siempre. Le encantaba y se emocionaba con los triunfos de sus estudiantes o con los éxitos de la gente joven, es “que esos muchachos si saben”, ”mira lo que lograron” siempre apoyó a sus estudiantes para que viajaran, se cultivaran, aprendieran y más aún pensaba que debían explorarse como personas porque siendo mejores personas serían mejores periodistas, y así me ha tocado conocer a muchos que en la vida, en la UCV donde hoy en día siguiendo los pasos de mis padres me he integrado a las filas de la investigación y docencia, no pasa un día en que no se me acerque alguien que me diga, Ah tu eres la hija de Adolfo! Es que el me cambió la vida, Ah es que el pensaba distinto a mí pero siempre me hacía sentir tan bien! El era el adulto, así decía  y los  jóvenes bajo su guía en la estancia universitaria  merecían ser escuchados y proponerles soluciones a sus peticiones, como te vas a enganchar? decía debemos escuchar a los jóvenes pues ellos quieren decirte algo y uno como adulto debe escuchar y guiar sin maltratar.  Sobre la base de que yo no necesito estar en lo correcto para que tú estés equivocado, Adolfo logró negociar las cosas más increíbles, en la Universidad, en empresas, internacionalmente o en conflictos personales y familiares, siempre decía: “si a ti te gusta este camino y a mi me gusta este otro, no habrá un tercer camino que nos guste a los dos?” o se refería a las diferencias argumentando que si todos pensáramos lo mismo sería un fastidio (por supuesto esa no era la palabra utilizada siendo margariteño…..jajaja) de ahí la frase: “el acuerdo nace del desacuerdo” y para negociar proponía varias metodologías una de ellas su famosa investigación sobre la Silla Waika, donde los líderes indígenas deben sentarse frente a frente mirándose a los ojos y rodeados por un círculo de los afectos a ambos en terreno neutral, tomados de las manos. Para esto lo primero es admitir que hay un conflicto que debe ser resuelto y desde la honestidad de sostenerse la mirada tomados de las manos ambos líderes comenzar el diálogo negociador para resolver la crisis, me pregunto serían capaces de sentarse en silla Waika: Nicolás y Henrique, Disdado y Leopoldo, Jaua y María Corina?
Dictado por Adolfo en estos momentos

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